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Monday, April 9, 2012

800 Fantasy Lane (Svetlana, 1979)



'800 Fantasy Lane' es uno de esos clásicos instantáneos de la época dorada del cine X que no han recibido la consideración que merecen. Y es que el debut tras las cámaras de Svetlana (que ya había escrito un par de guiones, además de este) es una divertida comedia llena de ritmo, imaginación, sexo libertino, bellezas naturales y grandes momentos. Como no, al frente de todo, está el mejor actor que ha dado el cine X, Jamie Gillis, acompañado de su colega Bud Wise y un plantel femenino de ensueño con Desiree Cousteau, Lisa De Leeuw (en su primer trabajo), Hillary Summers, Nancy Suiter y la estupenda Serena, entre otras.


Gillis y Wise se hacen pasar por dos magnates del petroleo para ser tratados como reyes en una agencia inmobiliaria de lujo muy especial en la que las vendedoras, todas estupendas, saben dar un servicio extra para asegurarse la venta.


La diversión y el enredo están garantizados con el planteamiento inicial y desde el mismo momento que los protagonistas aterrizan en Los Ángeles vemos que no les va a faltar compañía femenina. Cuatro de las bellezas de la agencia les recogen en en el aeropuerto y podemos disfrutar de los títulos de crédito tatuados a rotulador en la piel de una deliciosa chica que bebe una copa en la limusina.


La película está llena de momentos divertidos entre los dos protagonistas, dándoselas de ricos y alucinando con las chicas que van encontrándose en la mansión. Gillis se intenta sacar de encima a Wise para disfrutar solo de las chicas y Wise se la devuelve dejándole fuera de la casa para quedarse con Nancy Suiter y Aubrey Nichols, que ofrecen un buen oral con Gillis y una estupenda escena con un atardecer de fondo con el bueno de Wise.


Más tarde, Wise juega al tenis con Lisa De Leeuw y dos chicas sin acreditar (una de ellas con unas tetas estupendas) en una divertida escena en que las chicas, para poder ganar algún punto, le enseñan el culo y juegan sin camiseta, dando ganas de ver en bucle los momentos en los que bambolean sus tetas por la cancha a cámara lenta. Al final, no logran ganar el partido, pero De Leeuw se acerca a Wise en la red y le chorrea leche (falsa) de su teta derecha (¿!).


Y la parte sexual, muy bien integrada con la trama como casi siempre en el cine X clásico, da momentos memorables. Desiree Cousteau le hace un fist-fucking a Serena, momento que sólo pudo verse en cines y que en la edición casera quedó sólo en un trabajo manual con hasta cuatro dedos dentro de la actriz. Gillis, que campa a sus anchas por la película, tiene una escena en un jacuzzi con Hillary Summers, Nancy Suiter, Chris Anderson, Aubrey Nichols y Serena, y pasea sus dedos por la boca cubierta de semen de Lisa De Leeuw tras una cubana. 


Pero Gillis se encuentra realmente en su salsa en una escena de BDSM con Serena y Hillary Summers colgadas de arneses con cadenas, Chris Anderson azotándolas y Desiree Cousteau masturbándose al fondo. Gillis masturba con el látigo y quema pelos del pubis a Serena, a la que también se folla con fuerza y llega a abofetear y escupir en la boca. Somete a Summers entre él y Anderson con un strap-on, ambos se follan a Costeau y luego se corre encima de Summers, que acaba por el suelo. Vamos, una de esas escenas que adoraba el pervertido de Gillis.


Pero sin duda, el momento más antológico de la película llega cuando Gillis y Wise están jugando al billar con todas las chicas mientras fuman unos porros. Totalmente colocados, empiezan a delirar: Wise se imagina con una polla de dos metros de papel maché que chorrea leche que llueve sobre él, Chris Anderson, Aubrey Nichols y Serena en la escena más surrealista de la película.


Y Gillis, muy pasado, se ve a sí mismo en una jaula, con látigo, domando a Lisa De Leeuw y Aubrey Nichols (pintadas y actuando como un tigre y un leopardo) y a Serena, en una curiosa interpretación de un caballo. Obviamente, acabará follándose a las fieras, muy mansas tras la corrida psicotrópica de Gillis, en la escena más recordada y alabada de la película.


El filme termina con el dueño de la inmobiliaria descubriendo la farsa de los protagonistas y con Gillis y Wise solventando la situación, quedándose con el dinero negro de la empresa y con las chicas. Svetlana resuelve esta y todas las escenas con gran profesionalidad en la opera prima de su filmografía, aquí ayudada del gran Robert McCallum como director de fotografía.



Wednesday, September 8, 2010

1001 Erotic Nights Vol. 2: The Forbidden Tales (DVD 2004)

The Forbidden Tales
Studio: VCA

Description:
From the makers of the original 1001 Erotic Nights comes an even more lusty and lavis sequel, introducing the erotic sensation Karen Bree in her only X-Rated starring role. A huge star studded cast and even bigger budget make this epic a nust for every video collection.

This is the only Susan Berlin video. Adult stars also making their debut in this video: Jill Castle, Alexis Drew, Constance Drew, Linda Lipps, Tess Warner.

Starring: Nina Hartley, Jamie Gillis, Bunny Bleu, Buffy Davis, Kari Foxx, Francois Papillion, Keli Richards, Patti Petite, Karen Bree, Susan Berlin, Jill Castle, Alexis Drew, Constance Drew, Jennifer Hart, Jennifer Knoxt, Linda Lipps, Tess Warner, Tammy White, Joey Silvera

Sunday, February 21, 2010

Muere el actor Jamie Gillis a los 66 años

Llevamos un año duro con la muerte de intérpretes del cine porno clásico. Aunt Peg, Erika Boyer... y ahora el gran Jamie Gillis, posiblemente el mejor actor de cine X de la historia en términos interpretativos. Un clásico del género presente desde sus inicios a principios de los 70 hasta las más modernas películas en el siglo XXI. Gillis ha muerto a la edad de 66 años víctima de un cáncer terminal ante el que pudo luchar poco tiempo. Para el recuerdo quedan ya interpretaciones brillantes en películas míticas como "The Opening of MistyBeethoven" o "Midnight Heat" o filmes tan impactantes como "Water Power". Gillis era conocido por su grandes habilidades actorales, pero también por sus perversiones personales en su vida diaria y las que reflejaba en sus filmes como director.

Era un hombre excéntrico del que se dice que recitaba textos clásicos de teatro mientras follaba. Era un hombre rudo y amable a la vez, pero sobre todo era un gran actor y un tremendo perverso. Sus grandes interpretaciones estaban a la vista de todos en el cine, y su perversión personal estuvo a la vista de todos debido a su excentricidades en público con sus parejas sentimentales, entre ellas las actrices Serena (una de las relaciones más tortuosas del porn bussiness) o Amber Lynn.

Pero mejor trabajo que el que yo pueda hacer hablando del gran Jamie Gillis lo ha hecho ya Paco Gibert en su web; ahora, con el obituario, y hace un tiempo, con un artículo sobre su figura. Os dejo con Gillis by Gibert

Thursday, July 31, 2008

Misty Beethoven

No se imaginaba Bernard Shaw, cuando decidió utilizar un mito clásico griego en su obra "Pigmalión", que de su obrita de teatro derivarían filmes tan diversos como "My Fair Lady", "Pretty Woman" o los dos que nos ocupan hoy. Mucho antes de la peliculilla de Julia Roberts y una década después de que se estrenara la de George Cuckor, Henry Paris creó una de las mejores películas para adultos de toda la historia. Y casi treinta años después, la estupenda actriz e interesante directora Veronica Hart decidió hacer un remake dándole una vuelta de tuerca, y creó un fantástico musical porno que dejó sin habla a todos. Empecemos por el principio.

THE OPENING OF MISTY BEETHOVEN (Herny Paris, 1976)

En 1976, con Jamie Gillis, Jaqueline Beudant y Constance Money en los papeles principales, Henry Paris rodó entre Roma, París y Nueva York "The Opening Of Misty Beethoven", un magnífico filme de 300.000 dólares de presupuesto (¡de aquellos tiempos!) que tuvo el desgraciado título en español de "Paraíso Porno".

Rodada con el brío y la agilidad de la época, la película cuenta la historia de un sexólogo excéntrico y multimillonario (Jaime Gillis) que, en un cine X parisino, conoce a una prostituta zafia y barriobajera llamada Misty Beethoven (Constance Money). Mientras en la pantalla se desarrolla una escena de sexo, Misty le hace una paja desganada y totalmente carente de morbo a un hombre mayor vestido de Napoleón (¿!) –eso sí, se nos expone en un fantástico montaje paralelo con la pantalla de cine haciendo coincidir las eyaculaciones-. Tras este inicio extraño y surrealista y, aunque ella ni siquiera sabe chuparla, Gillis decide hablar con la inepta prostituta y le ofrece transformarla en la profesional del sexo más excitante, requerida y famosa de todo el mundo.


Mezclando la comedia y el drama, Paris rodó este filme con mucha vivacidad y la libertad sexual típica de la época. Todo en ella está bien. El guión de Jake Barnes desarrolla la historia de forma fenomenal y divertida y ofrece más de un momento surrealista y memorable (todos querríamos volar en sus líneas aéreas y pedirle a la azafata un desayuno continental, una copa de cava y dos mamadas con toda naturalidad).


Producida por L. Sultana, combina estupendos exteriores en diferentes países con algunos interiores modernistas, fantásticos y ya míticos gracias a la dirección de arte de Anton Stone, todo ello adornado con una estupenda banda sonora, siempre magnífica combinando score ambiental, rock y algo de sintetizador y el mítico daba-daba-da.


Las escenas de sexo son intensas y rápidas y cada una posee un tono particular, pero descaradamente sensual.. Además de las constantes felaciones a Jaime Gillis durante las escenas argumentales, encontramos escenas tan diversas como la que inicia el filme en la pantalla de cine, un rápido polvo de Jacqueline Beudant y un apasionado francés de una prostituta en el local donde trabaja Misty.


Pero las mejores vienen después: El polvo de Misty con un aristócrata en el baño, sus felaciones a los tres criados de Gillis, la pequeña orgía en casa de éste, un sensual polvo entre ella y un rico amanerado, y la escena final entre Gillis y Misty. Memorable es el carnal trío entre la protagonista, una mujer de pelo corto y otro rico semental, que alcanza el clímax cuando Misty se pone un arnés con pene incorporado y, mientras el semental folla con la otra chica en la postura del misionero, Misty llega por detrás y penetra al chico con el arnés. Una escena imposible de ver en una producción hetero actual y que da un buen ejemplo de la libertad sexual con la que se rodaba en la edad de oro del porno.


Además de todas estas escenas, las felaciones inundan todo el metraje (a Gillis, a sus criados o a pasajeros de los aviones) y en general se respira un ambiente sexual que no te permite relajarte. Eso sí, todo esto con el look de las mujeres de los 70, con más pelo del que estamos ahora acostumbrados (tampoco demasiado) y un estilo de rodar el sexo distinto al actual.


Sin embargo, creo que esta película es un buen primer plato para aquellos que quieran probar si les convence el cine X clásico y que, aunque les “choque” un poco este look setentero de la chicas, les dejará con más ganas de ver más títulos de la edad de oro.


La película, en general, asombra por su desparpajo, por una dulce Constance Money (a la que se le podría haber sacado más partido), buenos diálogos, gran sentido del humor y por la indudable calidad interpretativa del trío protagonista, que nos recuerda que, en sus inicios, el porno estaba muy cerca del cine convencional.


MISTY BEETHOVEN. THE MUSICAL! (Veronica Hart, 2004)

Tuvieron que pasar casi treinta años para que alguien (la gran pornostar convertida en directora de culto Veronica Hart) se atreviera con un remake de este clásico. Pero Hart y la compañía VCA no se limitaron a hacer un remake típico, que simplemente actualizase la época y el look del filme. El remake de “The opening of...” (considerada por muchos la mejor película de la historia del cine para adultos) tenía que ser algo muy grande. Y, sin duda, lo consiguieron.

El guionista Maxwell Hart, la directora y todo el equipo crearon en 2004 un musical porno a partir de la idea y los personajes de Henry Paris. El resultado fue un fantástico espectáculo gracias a unas más que correctas escenas argumentales, unas fantásticas canciones muy bien interpretadas y unas excitantes escenas sexuales.


La historia es muy similar. Randy Spears interpreta a un excéntrico multimillonario apasionado del sexo que, rememorando la hazaña lograda por el sexólogo del filme clásico (que aquí es tomado como si hubiera sido un hecho real) decide hacer lo mismo que él. Para ello, se va a un local de espectáculos llamado Underworld a buscar a una chica adecuada. De nuevo, somete a la nueva Misty (Sunset Thomas) a una instrucción en felaciones y sexo diverso (viendo vídeos de Ginger Lynn ¡!), pero ella no se siente del todo a gusto y lo que quiere es desarrollar otra faceta suya: la de cantante. Randy acepta y pretenderá que se acueste con productores y que los seduzca con sus artes sexuales y con su voz.

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Obviamente, la cosa cambia con respecto a la original en cuanto al nivel de producción de la película. Aquí no hay exteriores tan selectos como los del filme del ‘75 y no está rodada en 35 milímetros, sino en video, lo que en un primer golpe de vista no se nota, pero que hace perder viveza a las imágenes. Sin embargo, todo esto lo suple la directora con su arriesgado punto de vista y su acertado montaje, un buen trabajo de cámara, un atrevido guión y muy buenas canciones. Y los actores y actrices muestran una gran entrega en las escenas sexuales y logran buenas interpretaciones tanto en los diálogos como cantando. Randy y Chloe son los que más destacan, pero el resto del reparto tampoco se queda atrás y entre todos dan vida a unos personajes creíbles y bien construidos.


Las escenas sexuales son muy buenas. No es de extrañar, ya que los creadores saben mucho de porno y las actrices (totales protagonistas de este filme, con permiso de Randy Spears) son tremendas. La primera escena es una felación de una maravillosa Chloe a Randy Spears. Ya dijo Cecil B. DeMille que un filme tiene que empezar con un terremoto y, de ahí, ir subiendo en intensidad. Así que tras esta buena escena que abre el filme (con canción y créditos durante la mamada), nos espera un montón de buen sexo: una orgía en casa de Spears donde participan los criados y criadas (de entre las que destacan Ava Vincent y Misty Mason) con estupendas felaciones y un beso negro que disfruta Chloe; Malitia cobrando la entrada del garito mientras le practican un anal.

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Siguen un tremendo trío con Kelly Steele, con doble penetración incluida, en el club Underworld; otro trío protagonizado por una estupenda Julie Meadows tras cantar el tema "Two Holes" (que anticipa otra nueva doble penetración), y Mia Smiles saboreándosela a Randy mientras éste habla con el sexólogo protagonista de "The Opening of…" (que por alguna extraña razón no lo interpreta Gillis). Y además, encontramos una felación triple de Sunset Thomas (en homenaje al filme original) a los tres criados interpretados por Tyce Bune, Mike Horner y J.T. Cannon. Casi nada.   


La música tampoco se queda atrás. Con mucho rock y algunas baladas, nos encontramos con muy buenos temas instrumentales de Romeo Lovell y unas fantásticas canciones escritas por Maxwell Hart. Randy abre el filme entonando dos temas que encajarían, por estilo, en cualquier musical teatral: "A little class" y el temazo "The Penis Tango" (una pegadiza canción que no te puedes quitar de la cabeza). Mientras interpreta la primera, Chloe le hace un francés bien completito. Poco más tarde, el segundo tema suena en una surrealista escena donde su pene es el que canta (gracias a los efectos especiales de Al Dente).


Tras Spears, llegan las canciones del resto del reparto, siendo las más destacadas el rock 'Two Holes' de Julie Meadows sobre el escenario; las dos versiones (rockera y lenta) de 'Fuck the World' interpretado por Sunset (que también se luce en la cabina de grabación con una balada), y un impresionante Evan Stone con la rockera 'Shoulda been mine'. Pero sin duda, queda para el recuerdo ver a Mike Horner, J.T. Cannon y Tyce Bune (aunque la voz de este último es la del propio Max Hart) interpretando la divertida "Three Rods" durante la triple felación de Sunset. Y para terminar el filme por todo lo alto, Chloe y Sunset interpretan una breve versión del segundo tema de Spears titulado "The Pussy tango", que termina con el público del local en pie, con los brazos alzados a lo “Jesucristo Superstar”, entonando el apoteósico final de la canción.

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En conclusión, un auténtico y fabuloso espectáculo en términos cinematográficos y sexuales que hace revivir a la mítica Misty con muchos guiños a la genial obra de Henry Paris, pero con un estilo nuevo. Dos películas únicas y fabulosas que conforman dos grandes e imprescindibles exponentes del cine para adultos.