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Sunday, June 24, 2012

Pretty Peaches (Alex de Renzy, 1978)


Peaches (Desiree Costeau) se marcha molesta y borracha de la boda de su padre y tiene un accidente con su jeep. Dos desconocidos que presencian el accidente la violarán mientras está inconsciente y luego se aprovecharán de la amnesia que le ha producido el choque para sacar dinero y divertirse.


Alex de Renzy firmó en 1978 la que es, quizá, su cinta más célebre, con una Desiree Cousteau en estado de gracia que ganó un premio de la Adult Film Association of America a la mejor actriz por interpretar a esta chica inocente, ingenua y confiada que vive la vida sin preocupaciones. La mayor parte de la película narra las diferentes aventuras que vive Peaches intentando saber quién es, una tarea nada fácil debido a la extraña gente que se va encontrando y que decide aprovecharse de ella.


Los chicos que la encuentran se la llevan a casa e intentan propasarse con ella de nuevo y un conocido de éstos le practica a la pobre chica una enema anal para devolverle la memoria. Obviamente, el experimento no funciona y solo sirve para que el tipo se lleve un buen chorro de agua que le tira al suelo y para que Renzy firme una de las secuencias más locas, míticas (y divertidas, sí) que se pueden ver en el porno.


Pero es que en busca de un empleo para ir tirando hasta que recuerde quién es, Peaches también se cruzará con un tipo que le hará un cásting como bailarina que resultará un trabajo de esclava sexual en un espectáculo de poca monta. Y luego, un psiquiatra (Paul Thomas) no dudará en asegurarle que le puede curar la amnesia para desnudarla y follar con la escultural protagonista.


Mientras, vemos al padre (John Leslie) follando con su nueva mujer (Flower) y su criada (Juliet Anderson en su primer papel, a los 40 años) mientras sigue preocupado por el paradero de su hija. Sin embargo, la espectacular Desiree Costeau, uno de los mejores cuerpos que ha dado el porno, es la gran protagonista: de rotundas curvas, carita pícara, culo de infarto e imposibles tetas naturales, Desiree es el centro de atención en el papel de esta vixen digna de Russ Meyer en busca de su identidad. Y es que tanto su personaje inocente, feliz y exhuberante (y la secuencia inical en la gasolinera, tan similar a la de 'Supervixens') como el uso del humor, el absurdo y el exhibicionismo gratuito que hace Renzy en la película recuerdan a las nudies del genial Russ Meyer.


Sexualmente, tenemos a Leslie con Flower y con Anderson, a Nancy Hoffman, Sharon Kane y Joey Silvera y a Thomas haciéndoselo con una feliz y confiada Desiree. Pero, además de la escena del enema y de los numerosos desnudos de Desiree, los grandes momentos son las dos escenas grupales.



Desiree es devorada sobre el escenario por Holly McCall, Liza Dwyer, Mimi Morgan y Ming Jade en un depravado y frenético espectáculo de violación lésbica en el que Desiree pone tanto ímpetu gritando como las otras disfrutando de sus curvas. Y el momento cumbre llega al final del filme, con una multitudinaria y aceitosa orgía que se encuentra entre las mejores escenas jamás rodadas: Desiree Cousteau, Eileen Wells, Kathy Kaufman, Lisa Sue Corey, Phaedra Grant, Blair Harris, Joey Silvera, Ken Scudder, Paul Thomas y Turk Lyon entran, salen, chupan, lamen, aprietan, acarician, penetran, saltan, eyaculan, besan y difrutan al máximo sus cuerpos bañados en aceite.


Una orgía (de las de antes, de todos con todos y no por grupitos como en el porno actual) que culmina cuando se unen a ella Leslie y Flower sin saber que ahí está su hija y, tras un rato, Flower alerta a su marido al ver que Desiree se la está chupando; acabando todo en un delirante, absurdo (en el buen sentido) y divertido final con Desiree abrazando a su madre al recobrar la memoria sentándose sobre la cara de su padre, que se marchará totalmente en shock. Puro cine porno clásico que hace que añores los 70 y que mires con otros ojos el porno de hoy en día.


Monday, April 9, 2012

800 Fantasy Lane (Svetlana, 1979)



'800 Fantasy Lane' es uno de esos clásicos instantáneos de la época dorada del cine X que no han recibido la consideración que merecen. Y es que el debut tras las cámaras de Svetlana (que ya había escrito un par de guiones, además de este) es una divertida comedia llena de ritmo, imaginación, sexo libertino, bellezas naturales y grandes momentos. Como no, al frente de todo, está el mejor actor que ha dado el cine X, Jamie Gillis, acompañado de su colega Bud Wise y un plantel femenino de ensueño con Desiree Cousteau, Lisa De Leeuw (en su primer trabajo), Hillary Summers, Nancy Suiter y la estupenda Serena, entre otras.


Gillis y Wise se hacen pasar por dos magnates del petroleo para ser tratados como reyes en una agencia inmobiliaria de lujo muy especial en la que las vendedoras, todas estupendas, saben dar un servicio extra para asegurarse la venta.


La diversión y el enredo están garantizados con el planteamiento inicial y desde el mismo momento que los protagonistas aterrizan en Los Ángeles vemos que no les va a faltar compañía femenina. Cuatro de las bellezas de la agencia les recogen en en el aeropuerto y podemos disfrutar de los títulos de crédito tatuados a rotulador en la piel de una deliciosa chica que bebe una copa en la limusina.


La película está llena de momentos divertidos entre los dos protagonistas, dándoselas de ricos y alucinando con las chicas que van encontrándose en la mansión. Gillis se intenta sacar de encima a Wise para disfrutar solo de las chicas y Wise se la devuelve dejándole fuera de la casa para quedarse con Nancy Suiter y Aubrey Nichols, que ofrecen un buen oral con Gillis y una estupenda escena con un atardecer de fondo con el bueno de Wise.


Más tarde, Wise juega al tenis con Lisa De Leeuw y dos chicas sin acreditar (una de ellas con unas tetas estupendas) en una divertida escena en que las chicas, para poder ganar algún punto, le enseñan el culo y juegan sin camiseta, dando ganas de ver en bucle los momentos en los que bambolean sus tetas por la cancha a cámara lenta. Al final, no logran ganar el partido, pero De Leeuw se acerca a Wise en la red y le chorrea leche (falsa) de su teta derecha (¿!).


Y la parte sexual, muy bien integrada con la trama como casi siempre en el cine X clásico, da momentos memorables. Desiree Cousteau le hace un fist-fucking a Serena, momento que sólo pudo verse en cines y que en la edición casera quedó sólo en un trabajo manual con hasta cuatro dedos dentro de la actriz. Gillis, que campa a sus anchas por la película, tiene una escena en un jacuzzi con Hillary Summers, Nancy Suiter, Chris Anderson, Aubrey Nichols y Serena, y pasea sus dedos por la boca cubierta de semen de Lisa De Leeuw tras una cubana. 


Pero Gillis se encuentra realmente en su salsa en una escena de BDSM con Serena y Hillary Summers colgadas de arneses con cadenas, Chris Anderson azotándolas y Desiree Cousteau masturbándose al fondo. Gillis masturba con el látigo y quema pelos del pubis a Serena, a la que también se folla con fuerza y llega a abofetear y escupir en la boca. Somete a Summers entre él y Anderson con un strap-on, ambos se follan a Costeau y luego se corre encima de Summers, que acaba por el suelo. Vamos, una de esas escenas que adoraba el pervertido de Gillis.


Pero sin duda, el momento más antológico de la película llega cuando Gillis y Wise están jugando al billar con todas las chicas mientras fuman unos porros. Totalmente colocados, empiezan a delirar: Wise se imagina con una polla de dos metros de papel maché que chorrea leche que llueve sobre él, Chris Anderson, Aubrey Nichols y Serena en la escena más surrealista de la película.


Y Gillis, muy pasado, se ve a sí mismo en una jaula, con látigo, domando a Lisa De Leeuw y Aubrey Nichols (pintadas y actuando como un tigre y un leopardo) y a Serena, en una curiosa interpretación de un caballo. Obviamente, acabará follándose a las fieras, muy mansas tras la corrida psicotrópica de Gillis, en la escena más recordada y alabada de la película.


El filme termina con el dueño de la inmobiliaria descubriendo la farsa de los protagonistas y con Gillis y Wise solventando la situación, quedándose con el dinero negro de la empresa y con las chicas. Svetlana resuelve esta y todas las escenas con gran profesionalidad en la opera prima de su filmografía, aquí ayudada del gran Robert McCallum como director de fotografía.