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Monday, July 30, 2012

The Autobiography of a Flea (Sharon McNight, 1976)


Tras el fracaso de la excesiva aunque ambiciosa y original epopeya bíblica 'Sodom and Gomorrah: The last Seven Days', los hermanos Jim y Artie Mitchell no se dieron por vencidos en su intención de crear una gran producción de época que ensalzara el cine X y su talento como cineastas. Sin embargo, cedieron la dirección de su gran proyecto, 'The Autobiography of a Flea', a Sharon McNight, amante de Jim y futura actriz de segunda que hace un trabajado sorprendentemente bueno al frente de esta película ambientada en la época victoriana.


Basada fielmente en una novela homónima de finales del siglo XIX, la película narra cómo el despertar sexual de una jovencita de 14 años (Jean Jennings) es aprovechado por su tío y por un vicioso monje local (Paul Thomas) para trastocar la vida de un noble amigo de la familia.


Con cierto regusto a 'Las amistades peligrosas', la adaptación que hizo la propia Sharon McNight de la novela, en la que una pulga de la chica es la que narra las aventuras en un genial y sofisticado voice-over, es realmente divertida y amena. Mezcla la seriedad que le otorga la producción de época y la propia trama de abusos y perversión con la comicidad con la que los personajes viven sus aventuras.


El guión está lleno de ironía, personajes viciosos, crítica social y gags como las diversas referencias al doloroso tamaño de la herramienta de Jonh Holmes, la desidia de la protagonista ante dos hombres sexualmente inútiles, el mordisco de la pulga al tío de Jennings cuando quiere forzarla, la persecución a lo Benny Hill del marido de Annette Haven a Holmes (que salta por la ventana) o la frivolidad con la que Jennings se toma los abusos sexuales bien sea de familiares o religiosos.


La cuidada producción de época revela que los Mitchell apostaron fuerte por la película y para que todo saliera a la perfección reunieron un fantástico reparto. Paul Thomas y, quizá por encima de todos, John Leslie hacen un trabajo excepcional como el monje corrupto y el inocente Monsieur Delmont. 


John Holmes aparece tan contundente como siempre como el monje vicioso de gran aparato, la joven Jean Jennings sabe explotar su doble faceta virginal y zorrona, el sospechoso habitual sin papeles de sexo Dale Meador borda su repulsivo papel como tío de Jean, y secundarios como Annette Haven, Joanna Hilden o el desconocido Mitch Mandell hacen redonda esta obra de los Mitchell.


La parte sexual flaquea frente a la argumental pese a tener una trama muy centrada en el sexo. Es muy poco explícita y hasta inocente en muchas ocasiones. Poco sexo oral, escasas eyaculaciones y posturas no muy disfrutables son la tónica del filme que, sin embargo, tiene escenas viciosas y políticamente incorrectas que compensan la falta de carne explícita (aunque podamos disfrutar de varias escenas con el cuerpo desnudo de Jennings, Haven y Hilden, las tres únicas mujeres del filme).


El padre Ambrose (Paul Thomas) reprende a Jean por retozar con su novio para luego acostarse con ella junto a sus compañeros de congregación. Y Jean se deja hacer en el campo por un granjero y su hijo, además de por su propio tío, que engaña a Leslie para que se folle a su propia hija sin saberlo. Otro monje (Holmes) entra por la ventana para acostarse con la joven Jean aunque acaba haciéndolo con su tía, Jean doma sexualmente a su tío cuando éste la intenta acechar en el dormitorio... y así varias situaciones divertidas y nada correctas que logran que disfrutes del sexo como componente esencial de la parte argumental.



Sunday, June 24, 2012

Pretty Peaches (Alex de Renzy, 1978)


Peaches (Desiree Costeau) se marcha molesta y borracha de la boda de su padre y tiene un accidente con su jeep. Dos desconocidos que presencian el accidente la violarán mientras está inconsciente y luego se aprovecharán de la amnesia que le ha producido el choque para sacar dinero y divertirse.


Alex de Renzy firmó en 1978 la que es, quizá, su cinta más célebre, con una Desiree Cousteau en estado de gracia que ganó un premio de la Adult Film Association of America a la mejor actriz por interpretar a esta chica inocente, ingenua y confiada que vive la vida sin preocupaciones. La mayor parte de la película narra las diferentes aventuras que vive Peaches intentando saber quién es, una tarea nada fácil debido a la extraña gente que se va encontrando y que decide aprovecharse de ella.


Los chicos que la encuentran se la llevan a casa e intentan propasarse con ella de nuevo y un conocido de éstos le practica a la pobre chica una enema anal para devolverle la memoria. Obviamente, el experimento no funciona y solo sirve para que el tipo se lleve un buen chorro de agua que le tira al suelo y para que Renzy firme una de las secuencias más locas, míticas (y divertidas, sí) que se pueden ver en el porno.


Pero es que en busca de un empleo para ir tirando hasta que recuerde quién es, Peaches también se cruzará con un tipo que le hará un cásting como bailarina que resultará un trabajo de esclava sexual en un espectáculo de poca monta. Y luego, un psiquiatra (Paul Thomas) no dudará en asegurarle que le puede curar la amnesia para desnudarla y follar con la escultural protagonista.


Mientras, vemos al padre (John Leslie) follando con su nueva mujer (Flower) y su criada (Juliet Anderson en su primer papel, a los 40 años) mientras sigue preocupado por el paradero de su hija. Sin embargo, la espectacular Desiree Costeau, uno de los mejores cuerpos que ha dado el porno, es la gran protagonista: de rotundas curvas, carita pícara, culo de infarto e imposibles tetas naturales, Desiree es el centro de atención en el papel de esta vixen digna de Russ Meyer en busca de su identidad. Y es que tanto su personaje inocente, feliz y exhuberante (y la secuencia inical en la gasolinera, tan similar a la de 'Supervixens') como el uso del humor, el absurdo y el exhibicionismo gratuito que hace Renzy en la película recuerdan a las nudies del genial Russ Meyer.


Sexualmente, tenemos a Leslie con Flower y con Anderson, a Nancy Hoffman, Sharon Kane y Joey Silvera y a Thomas haciéndoselo con una feliz y confiada Desiree. Pero, además de la escena del enema y de los numerosos desnudos de Desiree, los grandes momentos son las dos escenas grupales.



Desiree es devorada sobre el escenario por Holly McCall, Liza Dwyer, Mimi Morgan y Ming Jade en un depravado y frenético espectáculo de violación lésbica en el que Desiree pone tanto ímpetu gritando como las otras disfrutando de sus curvas. Y el momento cumbre llega al final del filme, con una multitudinaria y aceitosa orgía que se encuentra entre las mejores escenas jamás rodadas: Desiree Cousteau, Eileen Wells, Kathy Kaufman, Lisa Sue Corey, Phaedra Grant, Blair Harris, Joey Silvera, Ken Scudder, Paul Thomas y Turk Lyon entran, salen, chupan, lamen, aprietan, acarician, penetran, saltan, eyaculan, besan y difrutan al máximo sus cuerpos bañados en aceite.


Una orgía (de las de antes, de todos con todos y no por grupitos como en el porno actual) que culmina cuando se unen a ella Leslie y Flower sin saber que ahí está su hija y, tras un rato, Flower alerta a su marido al ver que Desiree se la está chupando; acabando todo en un delirante, absurdo (en el buen sentido) y divertido final con Desiree abrazando a su madre al recobrar la memoria sentándose sobre la cara de su padre, que se marchará totalmente en shock. Puro cine porno clásico que hace que añores los 70 y que mires con otros ojos el porno de hoy en día.


Monday, June 4, 2012

Chopstix (Joanna Williams, 1979)


Una chica viaja a Estados Unidos para recibir la herencia de un pariente lejano. Para poder quedarse con la herencia debe reunir en 60 días 25.000 dólares para pagar los impuestos de sucesión. Con la ayuda de las prostitutas del burdel que regenta su tía, utilizará una vieja furgoneta de reparto de comida a domicilio para montar un negocio de catering con un sexual valor añadido.

  
'Chopstix' es un buen ejemplo de cómo era el cine X de la época dorada: una historia simple pero bien planteada, con personajes bien dibujados en unas pocas pinceladas y, sobre todo, desarrollado con mucho ritmo, sentido del humor, talento técnico y un sexo rápido, natural y libertino bien inmerso en la trama, que hace que la película pase en un suspiro.


Jack Williams (con su pseudónimo femenino habitual) pone en el centro a la efímera Samantha Morgan como la avispada heredera, aunque termina participando en sólo un par números sexuales, dejando esa parte a un joven reparto de 12 chicas que cuenta con Dorothy Lemay, Elaine Wells y la gran Serena, que por desgracia no forma parte de las chopstix girls y sólo tiene un número en el prostíbulo (con anal incluido) con un hombre que fantasea con ser un cowboy y Serena su fiel yegua.


La película empieza plácidamente con una extraordinaria banda sonora (que acompaña toda la película) y un cartero en bicicleta en un barrio residencial. La tranquilidad termina ahí porque, una vez planteada la trama en el primer cuarto de la película, el relato avanza con mucho ritmo, destacando el montaje de la secuencia en que las chicas sirven la comida y sus artes sexuales mientras cuentan el dinero.


Y es que el negocio es redondo. Van con su furgoneta a una obra y los trabajadores pueden comer una hamburguesa o un perrito mientras lamen un coño, penetran a una jovencita o dejan que se la chupen. Dorothy Lemay (la mejor del reparto) recibe un buen chorro en la cara y sirve con una sonrisa mientras la penetran desde detrás, y su esforzada compañera, Elaine Wells, sirve perritos con sus piernas abiertas y muy receptiva.


Pero el culmen sexual llega en las orgías de la piscina y de la fiesta de inauguración. La oriental Cindy Wong chupa una polla sujetándola con unos palillos chinos tras mojarla en salsa de soja, y Dorothy Lemay cruza la piscina para chupársela a un joven que toma el sol desnudo, ayudado rapidamente por una hambrienta Kitty Shayne en uno de los mejores números de la película.


En la inauguración (y es que Morgan decide continuar con el negocio tras consegur el dinero para la herencia) la estupenda Lori Blue sirve ponche a los invitados sentada en la enorme ponchera de cristal; Liza Dwyer y Jesie St. James se montan un trío con un tipo rubio tras servir los canapés, y Dorothy y Lori se la chupan debajo de la mesa a un par de distinguidos señores.


El sexo se sucede sin descanso, con un estudiado ritmo cinematográfico que logra escenas divertidas y rápidas que acompañan la trama con un ágil montaje. Una trama que incluye también un albacea de la herencia que quiere estafar a la protagonista y un distinguido constructor encantado con Morgan y su empresa de catering que les pide que acudan a todas sus obras porque aumentan la productividad.