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Tuesday, November 8, 2011

Fighters (Robby D., 2011)


'Fighters' será otra de las grandes contendientes al premio a la mejor película en los AVN. Lo consiga o no, Robby D. podrá estar orgulloso igual por haber hecho la mejor película de su carrera a nivel guión y dirección. Un filme bien planeado, que transmite en cada plano, con buenas interpretaciones, un ritmo pausado sin ser lento, y sobre todo una película atrayente en todo momento gracias a una buena dirección de escena y de actores (la mejor de Robby), que hace que te intereses por los personajes, sobre todo por el de Jesse Jane.




La película cuenta la historia de dos personajes, Jesse (una chica conflictiva enfrentada con su padre desde la muerte de su madre) y Kayden (una chica rica con padre ausente), dos chicas de mundos opuestos que cruzan sus caminos cuando los conflictos con su familia las llevan a adentrarse en el mundo del boxeo amateur.



Jesse Jane y Kayden Kross pasaron tres meses estrenando y recibiendo lecciones de boxeo para esta película. No sé apreciar si consiguieron dominar este deporte, pero sí que les sirvió para sentirse cómodas con los guantes y meterse en el papel. Y es que interpretativamente, ‘Fighters’ tiene un alto nivel y supone el mejor trabajo de Jane en este campo, sobre todo en las escenas de conflicto y enfrentamiento, con una interpretación más contenida que la habitual.




También hacen un buen trabajo Scoot Nails, cada vez mejor interpretando, Tommy Gunn (haciendo de padre de Jesse Jane y Riley Steele) y la maravillosa Stoya, que roba la atención del espectador esté con quien esté en la escena. Siempre muy natural, la cámara la ama y arrasa en las partes más eróticas con su interpretación, como cuando seduce/vende a su novio a la hija de la criada de Kayden. Peor trabajo nos trae Kayden Kross, menos fría que en anteriores ocasiones, pero que sigue sin convencer en los momentos dramáticos, y el español Ramon Nomar, que anula todo su esfuerzo interpretativo con un inglés nefasto.




Pese a que el ritmo de la película no decae, se le puede achacar un fallo de estructura de guión, ya que dedica mucho tiempo a Kayden al principio con hasta tres escenas sexuales de su historia, antes de ver la relación con el boxeo de Jesse. Robby D. debería haber retrasado algunas de las escenas de Kayden hasta después de la llegada de Jesse al gimnasio (que llega muy tarde) para enganchar más al espectador.




Luego Robby acierta al dejar una parte central con poco sexo para desarrollar bien la trama, una historia de superación de conflictos interiores mediante golpes al exterior que pese a cierto halo de telefilme funciona gracias a un guión sólido, buenos personajes, una buena dirección, un buen trabajo de los actores y una gran banda sonora bien utilizada, que combina desde rap o rock hasta música instrumental.




El sexo no desmerece la parte argumental, aunque podría haber sido mejor. El principal fallo de la parte sexual es que las ocho escenas de la película son de chico/chica, echándose en falta algo de variedad. Robby D. pierde dos buenas oportunidades de montar tríos (ambos con Stoya de por medio) que hubieran encajado bien en la historia y con los personajes y nos deja con las ganas con sólo escenas de pareja, y además sin ningún anal. Pese a esto, hay que reconocer que el filme tiene buenas escenas sexuales, donde no sólo destacan las chicas sino también los performers masculinos, en concreto los latinos Toni Ribas, Manuel Ferrara y Ramon Nomar.



Una de las más destacadas es la que mantiene la pálida Stoya con el español Toni Ribas. Stoya brinda sus habituales caras y risitas durante el polvo que encantan a todos, pero además se muestra mucho más pasional y carnal que de costumbre con el español, con el que consigue un buen squirt (en primer plano, no le vemos la cara cuando se corre) y finaliza el acto sin que veamos a penas una gota de semen, ya que Ribas se corre en su boca, no en su cara, y Stoya se lo traga todo.




También sobresale la escena que tiene la dulce Riley Steele con el gallego Ramon Nomar, con buena parte del polvo cabalgando sobre un Nomar de pie, con una dosis de rimming anal y bastante química entre ellos. Y, aunque no me lo esperaba, también funciona bastante bien la primera escena de Kayden Kross (con Ferrara), bastante más pasional y menos artificial que de costumbre y disfrutando de las embestidas del francés mientras se mete unos cuantos dedos en el culo.



La otra escena de Kayden (ahora con Charles Dera) no es tan intensa, volviendo a relucir esa extraña artificialidad que emana la rubia y dejándose ir solamente en un intenso orgasmo que le provoca Dera con su mano. Y Stoya también regresa (esta vez con Eric Everhard), con quien repite sus grititos y caras y se ve que se divierte follando, pero sin llegar al espectador, excitando igual en la escena que sin Everhard.



La escena más aburrida es la de Bibi Jones, la típica escena DP sin alma con sensación de deja vu. Y decepciona un poco la de Jesse Jane, que siempre destaca cuando se desata y que aquí se muestra más comedida, follando junto al ring, en un buen polvo pero que no destaca. Y finalmente, Erik Everhard se tira a Vicky Chase en una escena potente con la que disfrutarán los que les gusta Chase, que no es mi caso.



El final del filme es cierto que puede decepcionar a más de uno, dejando al espectador sin un KO final (aunque se puede intuir). Robby le resta importancia pujilística al combate entre Jane y Cross (bastante bien rodado, con buenos movimientos de cámara aunque con exceso de cámara lenta al final), mostrando sólo las consecuencias internas de la lucha, cómo a base de golpes en el ring han lorgrado vencer a sus frustraciones y sus problemas internos y con su familia. Un final coherente con la historia que ha querido contar Robby y que resuelve bien las tramas, pero que te deja un poco a medias.













Thursday, October 13, 2011

Spread Eagle (B. Skow, 2011)



Spread Eagle no es la película del año ni pretende serlo, pero es un producto original, entretenido y realmente efectivo que no hay que perderse. En plena vorágine de adaptaciones porno de historias de superhéroes salidos del cómic, Vivid se ha sacado de la manga un héroe nuevo y original de manos de David Stanley (guión) y B. Skow (dirección), el equipo creador de, en mi opinión, la mejor película del año pasado, 'The Condemned', y una de las mejores parodias de este año, 'The Incredible Hulk'.

  
Se trata de una historia de venganza de manos de un héroe justiciero con poderes adquiridos de un animal, un clásico del cómic. Igual que a los padres de Batman, un ladrón callejero mata a la novia de Tommy Gunn y le hiere de muerte en un callejón oscuro. Agonizando, un águila se posa en su cuerpo y derrama en su herida tres gotas de un líquido que le devuelve la vida a la vez que le confiere, junto a rasgos de su apariencia como el pico o las alas, la velocidad, la vista y el poderoso grito del águila.


Se trata de una historia oscura y seria, pero con los toques surrealistas, cómicos y algo ridículos de todas las historias de superhéroes. No se trata de una gran producción, lo que se nota en el intrusivo audio ambiente y en un despliegue comedido a la hora de rodar que en ocasiones da la apariencia de producto barato. Sin embargo, Skow sabe aprovechar los recursos contando la historia con los elementos justos y utilizando animación.


Las transiciones de secuencia utilizan frames enmarcados en viñetas y las grandes secuencias de acción están hechas con dibujos al más puro estilo del cómic americano, realizados con maestría por Alec Knight. Ya habíamos visto elementos de animación en otras producciones X como "Janine loves Jenna" o "Black Worm", pero aquí es donde mejor funciona, tanto para llevar a cabo la producción sin un gasto ni complicación excesiva como para contar la historia sin caer en el ridículo ni la incredulidad.


La historia es previsible, pero funciona pese a los escasos minutos de trama (unos 20) y las largas secuencias de sexo, algunas de hasta 25 minutos. Y es que Skow inicia el filme con sexo. La película abre con un plano heredero del mejor John 'Buttman' Stagliano, un contrapicado del culo en tanga de Asa Akira mientras limpia su piso. Sin mucho diálogo de por medio, Tommy llega al piso y nos brinda la primera escena de la película, de casi media hora, una escena potente pero sin anal donde ambos se entregan a un espetáculo rodado de manera bastante sucia.


La película comienza realmente a continuación con el incidente en el callejón y la resurrección y transformación de Tommy en Spread Eagle. Lo que viene después es Spread Eagle haciéndose el héroe por ahí y, durante la aventura principal, teniéndo la oportunidad de vengar el asesinato de su mujer. Y en el transcurso de todo esto, aparecen en la historia numerosos extras y secundarios entre los que destacan Lily Labeau, la chica mona de la película, y el malvado de la historia, el mafioso Big Lee, interpretado por el enorme Lee Stone.


Y entre salvalmentos, peleas, venganzas, chantajes y amenazas, tienen lugar las escenas sexuales. La primera es la ya mencionada de Asa Akira. Y la cosa no va a menos, sino que más tarde llega la que es la mejor escena de la película, un festín en exteriores entre Lexi Belle, John Strong y Marcus London en el que la rubia muestra lo mejor de sí misma en una escena potente y excitante, pero también sin anal, como todas.


Más tarde Lee Stone se lo hace en su guarida con Tanya Tate, que se esmera en el oral y que encantará a los fans de las MILF siliconadas, y Lily Labeau salva con un polvo curativo a un herido Tommy Gunn en la azotea, esta última, una escena mejorable en la que Lily no da lo mejor de sí misma. Para compensar, cierra la parte sexual una morbosa Katia St. Ives, que interpreta a la hermana de Lily, y se monta un estupendo interracial con su captor, Jon Jon, donde ella lleva la voz cantante con energía y morbo y desaciendo al espectador con sus ganas de sexo y su gesto morboso.


Lo dicho, no esperéis una gran producción ni efectos especiales, sino una película diferente que vale la pena ver por su original parte argumental y  por su potente lado sexual. Una nueva obra de B. Skow y David Stanley, que siguen imprimiendo su sello original a todo lo que hacen.