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Tuesday, March 20, 2012

Inglorious Bitches (Max Candy, 2011)


Max Candy, realizador responsable de filmes tan relevantes como 'Ritual', apostó fuerte el año pasado y lanzó para la productora Marc Dorcel (distribuida en Estados Unidos por Wicked Pictures) la mayor producción europea del año, 'Inglorious Bitches'. No es exactamente una parodia de los 'Inglorious Bastards' de Tarantino, puesto que no versiona su trama, pero sí que aprovecha el título y el ambiente nazi para contar una historia de venganza repleta de las mejores actrices europeas.


La historia es la de Tarra White y Anna Polina que, tras ver morir a su amante a manos de un general nazi en plena Segunda Guerra Mundial, planean su venganza. Reclutarán y entrenarán a chicas que infiltrarán en un burdel (al que acostumbran a ir los militares) para recabar información, impedir una operación nazi y acabar con el alto mando responsable de la muerte de su amante.



Nada más empezar a ver la película sabes que juegas sobre seguro en varios aspectos: impresionantes actrices europeas, impecable ambientación, unos aspectos técnicos muy profesionales y una trama atractiva. La película transcurre con paso firme y muy buen ritmo, haciendo avanzar la historia sin perder de vista las escenas sexuales; pero el querer comprimir la historia y ocho escenas sexuales en menos de dos horas hace que se obvien algunas escenas de transición que darían más consistencia y un mejor acabado al filme.




Aún así, disfrutamos de fabulosas secuencias como la de las chicas entrenando en un círculo de fuego, Tarra y sus compinches entrenando y planeando sus movimientos en su guarida o infiltrándose a lo grande en la base nazi. Incluso podemos ver una tensa secuencia de tortura, de lo mejor del filme, en un oscuro escondrijo.




Pese a la trama bélica, las prostitutas, los asesinatos, los nazis y el referente de Tarantino, sorprendentemente tenemos un sexo muy esteticista, coreografiado sin excesos y suave en ocasiones (no siempre, tenemos más de un anal y una doble penetración), casi lo que los americanos califican como couple-friendly. Sin duda, un poquito más de rudeza en algunas de las secuencias hubiera funcionado bastante bien. Y es que lo que falta en la parte sexual es algo más de acción, de ganas, de ver que disfrutan de lo que hacen sin miedo a despeinarse, algo que dejan ver en la parte oral, pero no tanto cuando los chicos toman el mando.



De todos modos, tenemos varias secuencias destacables tanto por los performers, como por la actividad o la ambientación dentro de los ocho números sexuales del filme. Cindy Dollar recibe una estupenda doble penetración mientras se folla, para sacarles información, a George Uhl y Steve Q. junto a Jenna Lovely en el burdel.



Kristy Lust se monta la escena más morbosa y cargada de sensualidad del filme con Leny Ewil mientras al lado torturan a los buenos. Es una escena en la que la rubia, con un parche en el ojo, se esmera en el oral y recibe por todos sus agujeros sin quitarse la parte de arriba, todo ello muy bien fotografiado y con muchos planos medios. Una escena de las que quedan grabadas en la memoria, además, por estar rodada con estilo, sin exceso de metraje y porque, tras la corrida, Kristy se levanta y dispara sin contemplaciones a su prisionero.




Buscando diferentes localizaciones para el sexo (sin duda, uno de los aciertos de la película), tenemos también a Tarra White y Anna Polina en un bucólico ambiente tirolés follándose a su amante, y a Tarra White, que se tira a dos tipos al aire libre, de noche, junto a los tanques, con una buena doble mamada, pero con un anal algo descafeinado.




Y la película termina con la obligada orgía, que reúne a decenas de participantes, entre ellos algunas de las chicas que ya hemos visto (Aleska Diamond, Anna Polina, Cindy Dollar, Jenna Lovely) y otras féminas como Silvie De Lux, Suzie Carina, Niki Sweet, Nataly o Defrancesca Gallardo, además de los chicos correspondientes. La cámara no pasa mucho tiempo con cada pareja y va combinando los pequeños grupos con planos generales de la orgía y planos de la grabación con cámaras de la época que hacen un par de nazis, una fiesta sexual que presencia el líder nazi desde su asiento, pidiendo a las chicas que roten para ofrecerle, en primera línea, sus mayores aptitudes. Es una escena que también adolece de un poco de falta de fuerza, pero que funciona bastante bien como espectáculo sensual-visual y como colofón de una película más que notable pese a sus fallos conceptuales.


Tuesday, October 11, 2011

Las 'malditas zorras' de Marc Dorcel



Marc Dorcel es una de esas productoras a las que siempre hay que estar atento. A principios de noviembre saldrá a la venta una de sus últimas producciones, una cinta bélica dirigida por Max Candy titulada 'Inglorious Bitches'. Pese a la similitud del título, la temática y la estética, la trama de la película no es una versión X de la magnífica 'Malditos Bastardos' de Quentin Tarantino.


Esta gran producción de 250.000 euros cuenta la historia de dos mujeres jóvenes (Anna Polina y Tarra White) que, tras morir su amante a manos del enemigo, se unen a la resistencia y reclutan a ex prostitutas para entrenarlas y convertirlas en guerreras. Al mando de un burdel frecuentado por los suboficiales del enemigo, las chicas recabarán información y cambiarán el curso de la guerra.


Explosiones, tanques, orgías con decenas de participantes, peleas de chicas, tórrida tríos, escenas fetichistas, uniformes... todo dispuesto para la mayor producción francesa del año. Tarra White, Aleska Diamond, Anna Polina, Suzy Carina, Cindy Dollar, Sandra Sánchez, Anastasia Devine, Jenna Lovely, Kristy Lust y Bridget conforman el reparto femenino principal de esta superproducción que saldrá a la primera semana de noviembre.



Saturday, March 21, 2009

Ritual (Moire Candy, 2008)

Marc Dorcel está totalmente dispuesta a hacerle sombra en Europa a Private y para ello se esfuerza al máximo en cada película y lanza, regularmente, grandes producciones con todas las características necesarias para triunfar a uno y otro lado del charco. En esta ocasión, la productora francesa ha dejado en manos de Moire Candy una de sus mayores producciones, "Ritual", la historia de una mujer que vive con la maldición de ser un vampiro inmortal. Rodada en 2006 pero estrenada a finales del año pasado, la increíble Melissa Lauren es la protagonista absoluta de la historia y, junto a ella, encontramos un fantástico reparto con Claudia Rossi, Regina Ice, Keana Moire, Tarra White y Natalie di Angelo, entre otros.

Cecile (Melissa Lauren) fue convertida en vampiro a principios del siglo XVI. Quinientos años después convive todavía con la maldición de ser una criatura inmortal, viendo morir a todo el que le importa y siendo condenada a la soledad. Las viejas historias de estacas, ajo y luz solar son sólo cuentos que no funcionan, pero no está dispuesta a vagar eternamente por el mundo sin alma.


Si lo que hace una buena película X es una buena historia bien desarrollada, una producción cuidada, atractivos performers que además sepan actuar, buena combinación entre sexo y argumento y un alto nivel en las escenas sexuales, "Ritual" podría ser un excelente ejemplo del buen cine X. Rodada en inglés en localizaciones de lujo en Praga e Ibiza, y con un gran trabajo en la realización, fotografía y dirección de arte, vestuario y escenografía, la historia fluye a buen ritmo mediante la narración comedida de la propia Cecile y la correcta combinación de desarrollo de la trama y escenas sexuales. Dorcel se supera de nuevo y nos ofrece un buen filme de vampiros alejado de la aproximación a este género que acostumbra a hacer el porno.


Se trata de una película pausada sin grandes alardes de acción vampírica. Y ese es uno de los pocos reproches que se le puede sacar a la película, pese a que Moire acierte con el tono del filme. Sin traicionar el estilo que el equipo ha querido dar a la película (más cercano al estilo contemplativo de "Entrevista con el vampiro" que al cine vampírico de acción), se debería haber incluido algo más de sangre al filme. Un poco de acción vampírica, una pequeña orgía de sangre (protagonizada, por ejemplo, por el personaje de Lee) que hubiera aportado al filme un extra de fuerza y calidad. Aún así, es de agradecer que se acerquen al cine de vampiros, más de una vez visitado por el porno, sin caer en clichés de acción mil veces vistos en el cine para adultos y en el convencional.


Pese al gran cuidado de la producción cinematográfica, los franceses han dado también gran relevancia al sexo con ocho escenas sexuales de gran calidad. La película empieza fuerte en este campo con una tremenda orgía en una suntuosa mansión. Melissa Lauren, Regina Ice, Julie Silver, Simona Style, Zoe Trope y Verónica da Souza comparten escena en esta orgía con Ian Scott, Thomas Kyka, Martín Schneider y Olivier Sánchez. Todos los instantes de esta escena son fantásticos y destacan las intervenciones de Regina Ice y la propia Melissa, con sendas dobles penetraciones y mucha pasión.


En la siguiente, Melissa se presta a una escena mucho más comedida y romántica junto a Shaun. No mucho después nos llega la segunda orgía de la película. Ambientada en la actualidad en una fiesta inundada de música electrónica y luces estroboscópicas de colores, Keana Moire, Tarra White, Natalie di Angelo, Lewis Wayne y Lee conforman una gran escena de ritmo acelerado y repleta de morbo. Después tenemos a otra pareja, Jennifer Love y Leny Ewil, que vuelve a dar el contrapunto a una gran orgía.


Más tarde, a bordo de un gran yate, llegan dos escenas sexuales simultáneas. Por un lado Sara Twain, Vanesa May, y Martín Gun se montan un buen trío en proa y, mientras tanto, Eufrat y Michelle disfrutan de sus cuerpos en la popa mientras el resto de chicas disfrutan de la fiesta como si nada. En el apartamento de Cecile, y siendo la escena menos justificada de la película, encontramos a la deliciosa Claudia Rossi disfrutando de una buena sesión con Neeo, en la que Rossi, de cuero, nos regala el morbo al que nos tiene acostumbrados. La última escena sexual de la película la protagoniza la protagonista, Melissa Lauren, junto a Gina, en un lésbico que combina la delicadeza y el romanticismo, con momentos más guarros con Gina hurgando en la coño de Lauren.


Los actores y actrices de la película cumplen también con en el apartado interpretativo. Los papeles más importantes los ostentan Melissa Lauren, Lee y Martín Gun y sobre todo los dos primeros consiguen hacer creíbles sus papeles y crear empatía. Se trata de papeles con más posibilidades de las otorgadas por el guionista. Lee debería haber tenido una subtrama relacionada, con la que su papel y la película se hubieran visto enriquecidas además de dar la oportunidad de crear la situación para otra escena sexual y alguna que otra secuencia de acción.


En conclusión, Moire Candy y el equipo de Marc Dorcel traen una buena película, realmente bien hecha y que da una lección tanto a los europeos como a los americanos, mostrando que se el sexo duro y el cine cuidado y profesional no tienen por que estar reñidos pudiendo aunar a todo tipo de públicos. Dorcel apunta alto y cada vez más, como demuestra en la gran producción que siguió a esta, "Casino: No Limits", la siguiente crítica de Dorcel que os ofreceré.

Lo mejor: Melissa Lauren, la producción y la buena combinación y cuidado de sexo y argumento

Lo peor: que entre tanta orgía sexual no hayan incluido, al menos, una buena orgía de sangre